Reconociendo la conducta problemática
Primero, hablemos un poco más sobre la conducta problemática. Esta puede presentarse de muchas formas. La mayoría de las veces, cuando hablamos de conducta problemática, pensamos primero en la no cooperación, que es negarse a seguir instrucciones o reglas. Esto puede ocurrir cuando se le pide a un niño que haga algo que no quiere hacer. También puede suceder cuando quiere algo que no puede tener.
NOTA IMPORTANTE SOBRE LA NO COOPERACIÓN: Todos los niños muestran comportamientos de no cooperación en algún momento. No desearíamos que un niño haga absolutamente todo lo que se le pide sin quejarse o negociar. De hecho, QUEREMOS que todos los niños aprendan a defenderse, a quejarse y a negociar. Sin embargo, algunos niños son mucho menos propensos a hacer lo que un padre les pide. Esto puede volverse especialmente difícil cuando los niños tienen habilidades limitadas de comunicación y no saben cómo decir “no” o cómo pedir un poco más de tiempo para hacer lo que quieren, etc. Cuando hablamos de “no cooperación” como una forma de conducta problemática, o algo que puede llevar a conductas más graves, nos referimos a situaciones en las que los niños generalmente entienden lo que se les pide, pero normalmente no hacen lo que se les solicita. Esta negativa suele ir acompañada de quejas excesivas, llanto y/o conductas más peligrosas o destructivas. NO nos referimos a la no cooperación típica de cualquier niño muy pequeño.
Cuando los padres no le dan al niño lo que quiere, o cuando intentan que el niño haga lo que se le pide, esto puede llevar a las rabietas. Las rabietas pueden incluir llanto fuerte, gritos, rodar o patear en el piso, agarrar cosas o intentar correr lejos. Los niños pueden arrojar objetos que alcancen, y pueden romperlos, ya sea intencionalmente o por accidente.
A veces, pueden ocurrir conductas problemáticas aún peores, como lastimar a otros. Pueden golpear, patear, rasguñar o morder a otra persona.
Otra conducta problemática es cuando el niño intenta lastimarse a sí mismo. Puede morderse, golpearse, rasguñarse o pellizcarse. Puede golpearse la cabeza contra una superficie dura. El auto daño es cualquier conducta que pueda causar daño al propio cuerpo. A esto a veces se le llama conducta autolesiva (o auto injuriaría).
Conducta Problemática
- No cooperación
- Rabietas
- Llanto fuerte, gritos y gritos
- Rodar y patear en el piso
- Agarrar objetos
- Intentar huir
- Lanzar, agarrar o romper cosas
- Lastimar a otros
- Lastimarse a sí mismo
Conducta Estereotipada
Las conductas estereotipadas son comportamientos inusuales que el niño realiza una y otra vez. A menudo hacen estas cosas exactamente de la misma manera cada vez. Pueden ser movimientos o sonidos que al niño parece gustarle hacer o que lo calman. Como recordarás, hablamos sobre estos movimientos repetitivos en el módulo de Desarrollo Esperado. Allí mencionamos que una cierta cantidad de conducta repetitiva es normal en la primera infancia. Sin embargo, esta conducta es motivo de preocupación si ocupa mucho tiempo del niño o si se convierte en un problema cuando el niño se enoja o tiene una rabieta al intentar que deje de repetir y pase a hacer otras cosas, como jugar contigo, cenar o vestirse.
La conducta estereotipada puede presentarse de muchas formas. Aquí algunos ejemplos:
- Comportamiento de observación –
- Mirar girar las ruedas de un carrito de juguete
- Observar un vehículo de juguete moverse de un lado a otro
- Mover un juguete o un pedazo de cuerda frente a los ojos o a un lado de ellos
- Acostarse en el piso para mirar objetos alineados
- Acercarse mucho al televisor para ver las palabras que suben en la pantalla al final de un programa
Puedes ver un par de ejemplos de este tipo de conducta en los siguientes dos videos.
-
Movimiento
- Mecerse hacia adelante y hacia atrás
- Saltar arriba y abajo
- Aletear con las manos
- Escarbar hilos o pequeños pedazos de polvo
- Tensionar y relajar los músculos de la cara, ojos, manos o todo el cuerpo
Puedes ver un par de ejemplos de este tipo de comportamiento en los próximos dos videos.
Tacto
- Frotar un pedazo de tela contra la piel
- Enrollar un mechón de cabello alrededor del dedo
- Empujar con fuerza con el brazo o la mano contra la barbilla
Olfato y Gusto
- Olfatear o lamer alimentos, objetos o partes del cuerpo
Vocal/Verbal
- Emitir sonidos agudos como chirridos o trinos
- Hacer gruñidos o quejidos
- Repetir un sonido en particular (por ejemplo, “co…co…co…”)
- Repetir una palabra, frase, canción o líneas de una película o programa de televisión una y otra vez
Muchos niños pequeños realizan algunos de estos comportamientos, como enroscarse el cabello o mecerse cuando están aburridos, cansados o molestos. El comportamiento es preocupante cuando ocurre varias veces al día o más, es difícil de interrumpir, o sucede con frecuencia incluso cuando el niño no parece estar aburrido, cansado o molesto.
¿Qué Tipo de Refuerzo Mantiene la Conducta Estereotipada?
Como cualquier conducta repetitiva, podemos preguntarnos qué recompensa o refuerzo la mantiene. La conducta estereotipada a menudo parece causar una sensación agradable en el niño. Si es así, el reforzador puede ser esa buena sensación que produce. A esto lo llamamos “reforzamiento automático” porque el comportamiento en sí mismo genera la sensación agradable de forma inmediata y automática, sin que nadie más tenga que dar un refuerzo adicional.
Intenta Involucrar a Tu Niño en Actividades Apropiadas Que Ofrezcan Sensaciones Similares
Si crees que esto está ocurriendo con tu hijo, intenta pensar en algún juego más apropiado que pueda producir una sensación agradable similar. Luego intenta mantener ese juego activo. Por ejemplo, piensa en niños que disfrutan girar o mover objetos frente a sus ojos. Puede que les guste perseguir burbujas para explotarlas o jugar con un molinillo de viento. Tal vez disfruten un juego simple con un spinner. Niños que repiten sonidos o palabras una y otra vez pueden disfrutar de juguetes o libros que emiten sonidos, palabras o música. Trata de interrumpir suavemente la conducta estereotipada ofreciendo al niño otras actividades más apropiadas. De esta forma, los padres pueden ayudar al niño a pasar menos tiempo en conductas estereotipadas y más tiempo jugando con otra persona.
La Conducta Estereotipada Puede Interferir con el Aprendizaje
Una razón por la que la conducta estereotipada puede ser problemática es que limita el tiempo que el niño dedica a aprender cosas nuevas. Algunos niños disfrutan tanto hacer estos comportamientos que dedican mucho tiempo a ellos, y mientras lo hacen no prestan mucha atención a las personas ni a las cosas que los rodean.
Algunos niños usan estas conductas para evitar tareas de aprendizaje, especialmente aquellas que requieren más esfuerzo. En estos casos, evitar el trabajo duro puede ser la recompensa que mantiene la conducta estereotipada. En este módulo, hablaremos de cómo enseñar habilidades que llevan al mismo resultado que la conducta estereotipada, pero que son más apropiadas. Esto incluye enseñar al niño a decir “no,” a pedir ayuda, a decir “ya terminé” y a pedir un descanso. Estas formas adecuadas de pedir un descanso pueden reemplazar la conducta estereotipada cuando esta se usa para evitar el esfuerzo de aprender algo nuevo.
La Conducta Problemática Continúa Cuando es Reforzada
La conducta problemática puede tomar muchas formas, desde leves hasta severas. Puede incluir conductas repetitivas, como las que acabamos de describir, o puede incluir no cooperación (no hacer lo que el adulto pide) o conductas desafiantes (negativa fuerte a hacer lo que se le solicita). Puede involucrar agarrar cosas que no le pertenecen, lanzar o romper objetos, tener rabietas, lastimar a otros o lastimarse a sí mismo.
La mayoría de las conductas problemáticas existen porque han sido recompensadas, ya sea porque se sienten bien o por cómo responden los adultos. Por supuesto, los adultos no recompensan estas conductas a propósito, pero hay algo que el niño obtiene al hacerlas que las refuerza, como recibir atención extra o evitar hacer cosas que no quiere hacer.
Queremos enseñar a los niños a obtener lo que desean sin conductas problemáticas. Es mejor detener estas conductas antes de que realmente comiencen. Lo hacemos enseñando a los niños a comunicar lo que quieren, a llamar la atención de un adulto, a esperar, a turnarse y a jugar con juguetes. También enseñamos a los niños a cooperar con los adultos, recompensándolos cuando hacen lo que se les pide. Ahora hablaremos de estas estrategias.

