Más entrenamiento para la cooperación

¿Qué pasa si ya has probado las estrategias que discutimos en este módulo y tu hijo aún tiene conductas problemáticas frecuentes?

Primero, piensa con qué frecuencia y por cuánto tiempo has estado usando estas ideas. Algunos niños tardan más que otros en responder a estas estrategias. Para algunos, puede tomar meses de aplicarlas todos los días antes de empezar a ver más cooperación y menos conductas problemáticas.

Piensa en las diferentes ideas de este módulo (hacer indicaciones y reforzar, usar horarios visuales, dar instrucciones simples que tu hijo probablemente pueda seguir, enseñarle a jugar con juguetes, etc.). ¿Tu hijo ha respondido bien a una o dos de estas? Si es así, continúa con esas por algunas semanas más. Trata de hacerlas tan a menudo como puedas.

Para algunos niños, especialmente, puede ser difícil construir cooperación. Y para algunos puede tomar más tiempo que disfruten jugar con otras personas. Para esos niños, vamos a describir un método un poco más detallado. Hay dos ideas principales. Continúa trabajando en fortalecer la relación con tu hijo. Ayúdalo a aprender que el tiempo contigo está lleno de diversión y disfrute. La segunda idea es que tú controlas casi todos los reforzadores en tu casa. Tu hijo no podrá acceder a ellos sin tu ayuda.

Mientras tu hijo está dormido o fuera de la casa, organiza tu hogar para que no pueda acceder a sus juguetes, bocadillos o actividades favoritas sin tu ayuda. Los juguetes pequeños o las bolsas de bocadillos pueden guardarse en contenedores transparentes, para que los vea, pero no pueda abrirlos solo. Los juguetes más grandes o las cajas con juguetes pueden colocarse en estantes donde los vea, pero no pueda alcanzarlos. Los refrigeradores o alacenas de comida deben estar asegurados para que el niño no pueda abrirlos sin ayuda, pero puedes poner imágenes de sus golosinas o bebidas favoritas en la puerta para que los reconozca. Salir a jugar afuera ya está bajo tu control.

¿Tienes una habitación que puedas usar para sesiones especiales de aprendizaje o juego con tu hijo? Poner esos reforzadores ahí hará la vida más fácil y ese lugar se verá más agradable para tu hijo.

Aunque no tengas un cuarto así, aún puedes probar estas ideas. Guarda la mayoría de sus juguetes favoritos para jugar solo cuando esté contigo. Por ejemplo, si le gustan las burbujas, pero no mantiene la atención mucho tiempo, saca solo las burbujas para que no haya otros juguetes que lo distraigan. Sopla burbujas para que las reviente. Espera que haga contacto visual antes de soplar cada tanda. Anímalo con entusiasmo. Invítalo a perseguirlas y explotar las burbujas. Elogia con entusiasmo cada vez que lo logre.

Cuando veas que se cansa de las burbujas, guárdalas y saca otro juguete que le guste mucho, como un molinillo, un trompo, un rompecabezas o un clasificador de formas, carritos de carreras con rampa o una pista para canicas. Tú conoces mejor qué juguetes le gustan. Juega con él usando un juguete que le guste y siguiendo las formas de juego que mostramos en otros módulos, especialmente el Módulo 2. Asegúrate de fomentar el contacto visual y compartir su alegría. Si el juguete tiene varias piezas, controla las piezas dándoselas una por una cuando él te mire. Puedes elegir juguetes que le cuesten un poco, como un trompo, un molinillo volador o un globo inflado parcialmente (y nunca permitas que se lleve el globo a la boca, pues es peligroso). Recuerda jugar con un juguete a la vez y sin otros juguetes a la vista. Esto ayudará a que disfrute más tiempo contigo.

No siempre necesitas un juguete. A muchos niños les gusta que los levanten y los balanceen en el aire, que los hagan saltar en el regazo, que los pongan sobre una pelota grande de goma y los hagan rebotar, o que los sienten en una silla giratoria y los empujen suavemente. También puedes cantar una canción favorita y dejarla incompleta, esperando a que te mire para terminarla. O cantar la canción con un final divertido. Quieres reforzar su participación contigo, especialmente si incluye contacto visual. En las comidas, tu hijo recibe su nutrición básica. Entre comidas, puedes darle pequeños premios que realmente le gusten. Reserva estos premios especiales para dárselos tú durante actividades divertidas. Revisa el tema de los reforzadores en el Módulo 2 para más ideas.

Durante este tiempo, tu hijo debe aprender que se divierte más y obtiene lo que le gusta cuando está contigo que en cualquier otro momento. No esperes mucha cooperación ni trabajes en seguir instrucciones aún. Tu trabajo es convertirte en una fuente de diversión y satisfacción.

La única vez que tu hijo debería poder acceder a juguetes o actividades solo es cuando tú estás ocupado y no puedes prestarle atención. Por ejemplo, si estás preparando la comida y no puedes incluirlo, ofrécele juguetes o actividades que le gusten, pero guárdalos o apágalos tan pronto como termines.

Puede tomar varias semanas o más para que tu hijo realmente disfrute el tiempo de juego contigo y esté feliz de pasar de 15 a 30 minutos jugando juntos. ¿Qué hacer entonces? Puedes comenzar a darle instrucciones muy simples, empezando con las que sabes que quiere hacer de todos modos. Por ejemplo, darle un vasito pequeño con su jugo favorito y pedirle que lo tome. Recompensa esa cooperación con elogios y otro refuerzo pequeño (una caricia suave, un bocado pequeño de su golosina favorita, soplar algunas burbujas).

Avanza muy despacio aumentando las instrucciones y manteniéndolas simples. Por ejemplo, señala el sofá y di “siéntate”. Dale un iPad o un libro favorito para que mire mientras haces la cena. O dile “agárrate los zapatos” señalando los zapatos cuando sepas que quiere salir. Está bien mostrarle con un gesto (como señalar) mientras das la instrucción para ayudarle a entender.

Recuerda que ahora lo más importante es que tu hijo disfrute estar contigo y siga instrucciones simples. Cuando coopere, podrás usar esa cooperación para enseñarle lenguaje y muchas otras cosas.

¿Qué hacer si no sigue la instrucción, se va o empieza a protestar? Puedes darle una indicación suave, pero si no la sigue, no trates de guiarlo físicamente ni lo persigas. No quieres entrar en lucha física. Solo espera. Ignora la falta de cooperación.

Aquí ves por qué es importante controlar todos los reforzadores disponibles. Si se aleja y consigue un juguete o premio favorito, su ignorarte o alejarse se reforzará. Si no hay nada que quiera, probablemente volverá más rápido, porque tú eres divertido por ti mismo y porque eres quien puede darle las otras cosas que le gustan.

Despues de un rato, si no vuelve solo, muéstrale un juguete para jugar juntos y pídele que se acerque, mire el juguete o se siente. Si coopera, dale el juguete o una parte y elógialo.

Conductas problemáticas que continúan cuando son reforzadas 

Las conductas problemáticas pueden ser leves o graves. Incluyen conductas repetitivas, no cooperar o comportamientos desafiantes (negarse con fuerza a hacer lo que el adulto pide). También pueden ser agarrar cosas de otros, tirar o romper cosas, berrinches, lastimarse o lastimar a otros.

La mayoría de estas conductas existen porque han sido recompensadas, sea porque resultan placenteras o por cómo los adultos responden. Claro que los adultos no lo hacen a propósito, pero el niño obtiene algo que refuerza la conducta, como atención extra o evitar hacer cosas que no quiere.

Queremos enseñar a los niños a obtener lo que quieren sin conductas problemáticas. Es mejor prevenir la conducta antes de que empiece, pero ¿y si tu hijo ya tiene conductas graves como berrinches fuertes? ¿Y si estos afectan negativamente a sus hermanos? Esto puede ser un problema serio, así que empecemos con algunas ideas para manejar conductas difíciles en niños pequeños.

Berrinches y la familia

A veces, niños con autismo u otros desafíos tienen berrinches difíciles de manejar. Esto puede preocupar a quienes los rodean y especialmente a sus hermanos. Si tu hijo tiene berrinches con agresión física o destrucción, sus hermanos pueden sentirse amenazados o asustados. A veces, ellos también sienten que deben ayudar. Los hermanos pueden sentirse mal por estar molestos y querer arreglar la situación. Puede ser también embarazoso para un niño que su hermano tenga un berrinche en un sitio público, como unsupermercado, parque obiblioteca.

Es importante animar a tus otros hijos a hablar abiertamente contigo sobre sus sentimientos y hacerlo seguido. Diles que está bien estar tristes, enojados o asustados. Son sentimientos complejos que requieren conversaciones continuas. Usa un lenguaje simple y mantén las charlas breves para no abrumarlos. Mejor varias pláticas cortas que una larga.

Si te preocupa la seguridad de los hermanos, habla de eso primero. Ten un plan para mantenerlos seguros. Por ejemplo, elige un cuarto seguro en tu casa (tu cuarto, tu oficina o el de un hermano). Idealmente, que el niño con berrinches no pase mucho tiempo ahí. Enseña a los hermanos a ir al cuarto seguro en silencio y cerrar la puerta cuando el berrinche comience o tú lo digas. Deben quedarse ahí hasta que tú los vayas a buscar.

Alejar a los hermanos del berrinche también evita que el niño que lo tiene sea el centro de atención. La atención puede reforzar la conducta, incluso si es negativa. Por eso limita la atención durante el berrinche.

Diles a tus otros hijos que tú cuidarás al niño que tiene el berrinche, que es trabajo de los padres, no de los hermanos. Recuérdales que saben que aman a su hermano y que hay muchas formas de mostrar ese amor.

Qué pasa si un berrinche ocurre en un lugar público? Si tu hijo tiene berrinches frecuentes y fuertes, limita sus salidas a lugares públicos difíciles. Trabaja en la gestión en casa antes de salir con él a lugares donde puede ser peligroso. Si vas, y llevas otros niños, es mejor llevar un segundo adulto. De esta manera, si comienza un berrinche, tú puedes llevar al niño a el carro o un lugar tranquilo, mientras el  adulto cuida a los otros ninos.

Explícales a tus otros hijos que el niño con berrinches no puede controlar su conducta aún. No es malo ni travieso, pero puede tener dificultades que otros niños no tienen. Muchos niños con autismo sienten mucho malestar con cosas que a otros no les molestan, como sentir que algunos sonidos son muy altos o miedosos. 

Si tu hijo tiene dificultades con el lenguaje, explica que se frustran porque no pueden decir lo que quieren o necesitan. A veces no entienden por qué no pueden tener lo que quieren de inmediato.

Le puedes dejar saber a los otros niños que  estás trabajando para ayudar a su hermano a comunicarlo que quiere y necesita. También puedes explicar que por esto es importante que le enseñes a tu hijo a señalar lo que quiere, hacer contacto visual y que interactuar puede ser divertido. Si es posible y si hay progresos, señala esos avances que su niño ha hecho en aprender estas cosas. Recuerda siempre recordarle a tu otro hijo(s) que hay cosas que su niño con dificultades del ddesarrollo hace bien y que disfruta. También decirles que sus sentimientos son normales y que pueden hablar contigo siempre sobre cualquier sentimiento que tengan. Es importante que ellos sepan que las crisis incomodan, pero siempre terminan, y los adultos los mantendrán seguros cuando sucedan

En módulos siguientes se abordan otros retos comunes como alimentación selectiva y problemas comunes sobre el entrenamiento para ir al baño. Hay otros tipos de dificultades específicas que enfrentan las familias que tienen niños con TEA. En la sección de recursos, encontraras unas lecturas adicionales que abordan estas dificultades.  Se incluyen folletos breves y fáciles de leer sobre temas como en manejo de los problemas del sueño, las fugas, el apoyo entre hermanos, las complicaciones médicas, entre otros. 

Como dijimos, la mejor forma de manejar conductas problemáticas es prevenirlas o actuar rápido al verlas. Enseñamos a los niños a comunicar lo que quieren, a llamar la atención de adultos, a esperar, a turnarse (ver Módulo 4 sobre como ensenarle a su hijo a tomar turnos) y a jugar con juguetes. También a cooperar con adultos, reforzando cuando hacen lo que se les pide.

Las reglas para construir cooperación son. Primero, limita su acceso a reforzadores como los juguetes or premios; usted los controla. Dos, haz que tu seas un reforzador.Tres, ignora las conductas para escapar o berrinches (a menos que se haga daño o a otros). Cuatro, prepárate para esperar. Cinco, refuerza al niño por seguir instrucciones muy cortas y simples, y avanza en esto muy lenta y gradualmente.

 

Elegir tus batallas sabiamente