Juegos para la hora de la comida

La hora de la comida es un momento excelente para trabajar en cómo pedir cosas y tomar decisiones. Cuando un niño está listo para cenar, la comida se convierte en una gran recompensa. Esto hace que la hora de la comida sea un buen momento para enseñar. Pero recuerda, si tu niña tiene mucha hambre cuando empieza la comida, puede frustrarse si tiene que pedir o elegir cosas. Si crees que tiene mucha hambre, dale suficiente comida primero para que esté menos hambrienta antes de empezar a practicar pedir o elegir.
1. PON SOLO POCAS PORCIONES EN EL PLATO DE TU NIÑA PARA QUE PRACTIQUE PEDIR
Pon solo una pequeña cantidad de comida en el plato de tu niña y más comida en un segundo plato, un poco fuera de su alcance. Así podrás animarla a pedir más comida varias veces. Coloca un tazón con más de la misma comida donde ella lo pueda ver. Cuando termine la comida en su plato o tazón, espera a ver si señala el tazón con más comida. Si no lo hace, acércalo un poco más. Si es necesario, ayúdala a señalarlo y que te mire. Cuando ella pida comida señalando, aunque hayas tenido que ayudarla, pon un poco más en su plato o tazón. Puedes hacer lo mismo con las bebidas. Por ejemplo, solo ponle un poco de jugo en su vaso, no lo llenes por completo. Cuando termine, seguro querrá más. Quieres darle muchas oportunidades para practicar pedir las comidas y bebidas que le gustan.
Y recuerda: si tu niña está aprendiendo a usar PECS (Sistema de Comunicación por Intercambio de Imágenes) para comunicar sus deseos, la hora de la comida es perfecta para que practique pedir sus alimentos y bebidas saludables favoritas con imágenes.
Si tu niña está aprendiendo a decir algunas palabras, intenta que añada una palabra o un sonido cuando pida algo. Por ejemplo, si está pidiendo waffles y quiere más, anímala a decir “waffles” o al menos el sonido “w.” Cada vez que pida comida, ya sea mirando y señalando lo que quiere o diciendo un sonido o palabra, dale lo que pidió de inmediato y dile lo feliz que estás por lo bien que lo hizo.
Pero ojo: si ves que esto le cuesta mucho y se frustra, haz solo dos o tres intentos por comida y luego ponle toda la comida. Habrá muchas más ocasiones para practicar esta habilidad. No quieres frustrarla, y lo más importante es que coma bien para estar saludable.
Si tu niña es muy selectiva con la comida y no le gustan muchos alimentos, puede ser mejor darle suficiente comida nutritiva que insistir en que pida. En ese caso, puedes poner solo una pequeña porción de un postre dulce y animarla a pedir más postre en vez de pedir la comida básica que necesita.
Si tu niña come tan poco que te preocupa que no reciba buena nutrición, revisa las sugerencias del Módulo 7 sobre alimentación selectiva y lleva un diario de lo que come durante unos días o una semana. Luego muéstraselo al pediatra o pide que te recomienden a un nutricionista para asegurarte que recibe todo lo que necesita.
2. ELEGIR ENTRE DOS ALIMENTOS FAVORITOS
La hora de la comida también es perfecta para ofrecerle opciones a tu niña. Elegir entre un bocado y un sorbo, o entre dos comidas distintas, es una forma excelente de practicar tomar decisiones. Simplemente muestra las dos opciones frente a ella y mírala a los ojos. A veces puedes preguntarle, “¿Cuál quieres?” o “¿Cuál te gustaría ahora?” pero no es necesario hacerlo siempre. Cuando entienda, solo muéstrale las dos opciones y déjala decidir. Si no elige, ayúdala a señalar lo que creas que le gusta más. Por ejemplo, si ha estado comiendo pollo, tal vez quiera un sorbo de leche. Entonces ayúdala a señalar el vaso y di “¡Leche!” o “¡Leche, por favor!” y dale un sorbo enseguida.
3. PRACTICAR PECS EN LA HORA DE LA COMIDA
Si tu niña está aprendiendo PECS, donde te entrega una imagen para pedir algo, la comida es un buen momento para practicar. Puede pedir usando una sola imagen para un alimento o hacer elecciones usando dos o más imágenes. Si aún no le has enseñado a pedir con PECS y tu niña no habla todavía, revisa la sección sobre PECS y prueba usarlo en las comidas.
4. USAR LA CUCHARA PARA MEJORAR EL CONTACTO VISUAL
Si a veces le das de comer a tu niña con cuchara o tenedor, aunque ya pueda comer sola, esto hará más fácil trabajar el contacto visual durante la comida. Solo espera a que haga contacto visual antes de darle cada bocado. Simplemente levanta la cuchara o un pedazo de comida y, cuando tu niña te mire a los ojos, sonríe mucho y ponle la comida en la boca.
El bocado sirve para reforzar el contacto visual y convertir la comida en un momento social compartido. Cambiar solo este detalle —el momento en que le das el bocado— hará que cada bocado sea un refuerzo para el contacto visual. ¡Imagina cuántas oportunidades tendrás cada semana para mejorar el contacto visual de tu niña! Y todo esto mientras le das sus comidas saludables de siempre.
5. LA RUTINA DE “OH NO, MAMÁ” PARA ANIMAR A TU NIÑA A PEDIR AYUDA
Una forma de hacer que tu niña se comunique contigo es “hacerse la tonta.” Por ejemplo, puedes darle una galleta que hayas puesto dentro de una bolsa Ziploc sellada o en un envase de plástico bien cerrado. O darle una caja de jugo cerrada, sin la pajilla puesta. Lo importante es que ella vea claramente que hay algo que quiere dentro de un envase que necesitará que tú le abras. Luego espera a que te comunique de alguna manera que necesita ayuda. Puede que te mire con cara de duda o confusión. O tal vez te levante el envase para pedir ayuda. Si no hace nada o se frustra, ayúdala a hacer algo muy simple, como levantar el envase hacia ti.
Lo que haga, refuerza inmediatamente su intento de comunicación ayudándola a abrir el envase y devolviéndoselo. Mientras lo haces, puedes decir algo como:
“¡Oh no, Mamá! ¡Este envase es muy difícil de abrir! ¡Yo te ayudo!”
O: “¡Oh no, Mamá! ¡No hay pajilla! ¡Yo te ayudo!”
La idea es que estas situaciones animen a tu niña a mirar tu cara y buscar cómo decirte lo que quiere.
Si haces esto una o dos veces al día con cosas distintas, poco a poco podrás ayudarla a hacer un poco más para pedir tu ayuda. Por ejemplo, si solo te mira, puedes animarla a levantar el envase hacia ti. Pero si ya hace eso, podrías animarla a decir la palabra “ayuda” o “abrir.” Si aún no habla o no puede imitar sonidos o palabras, puedes enseñarle la seña de “ayuda,” que es así.
Una buena manera de fomentar el desarrollo del lenguaje es usar oraciones que sean un poco más largas o complejas que las que tu niña usa. Haz esto en aproximadamente la mitad de las veces que le hables. Por ejemplo, si tu niña no habla, asegúrate de que durante el día uses muchas veces solo una palabra para comunicarte, como “ayuda” o “abre.”
Si tu niña usa una palabra a la vez, trata de usar oraciones con solo una o dos palabras más. Por ejemplo, si ella dice “jugo,” tú puedes responder combinando esa palabra con otra, como “jugo de manzana,” “abre jugo,” “jugo de bebé,” o “toma jugo.”
Una buena forma de animar a tu niña a hablar más cuando usa palabras sueltas es pedirle que añada una palabra. No lo hagas siempre, para que no se frustre. Pero quizás la mitad o un tercio de las veces puedes pedirle que diga un poco más antes de darle la ayuda que necesita. ¿Por ejemplo, si te da una caja de jugo sellada sin pajilla y dice “jugo?” puedes pedirle que diga: “¿abre jugo?” o “¿ayuda jugo?” o “¿jugo pajilla?”
6. ENSEÑAR LAS PALABRAS “CALIENTE” Y “FRÍO”
Si vas a darle la comida y piensas que está muy caliente para que la meta en la boca, pero está bien para que la toque, déjala tocarla y di “caliente,” luego quítala y sopla para enfriar. Para enseñar “caliente” y “frío,” puedes dejar que toque la comida caliente (sin que queme) mientras dices “caliente,” y después darle un cubo de hielo o un vaso con agua fría y decir “frío.” Luego puedes usar el método CLOZE (dejar espacios para que complete) diciendo, por ejemplo, “Este está caliente y este está ____.” Si no intenta decir “frío,” anímala haciendo el sonido “f.” Si sigue sin intentarlo, termínalo tú. Si lo intenta, aunque no salga perfecto, felicítala con mucho entusiasmo. Escuchar estas palabras muchas veces, con un significado claro, ayudará a que las entienda, aunque aún no las diga.
7. ENSEÑAR LAS PALABRAS “CORTAR,” “GRANDE,” “COMER” Y “PEQUEÑO”
Puedes usar un cuchillo y decir “cortar” cada vez que cortes un pedazo de comida frente a tu niña. Por ejemplo, si le gustan los plátanos, pela uno y ponlo en un plato fuera de su alcance. Pon un plato vacío frente a ella. Corta una rebanada de plátano a la vez y ponla en su plato. Mientras cortas cada rebanada, di la palabra “cortar.” Puede ayudar hacer un movimiento exagerado como si serrucharas. Cuando se meta la rebanada en la boca, puedes decir “comer plátano.” Espera a que termine de masticar antes de cortar la siguiente. Córtale varias rebanadas, diciendo las palabras cada vez. Si tu niña puede imitar la palabra “cortar” o el sonido “c,” sostiene el cuchillo justo arriba del plátano y mírala con cara expectante. Si dice “cortar,” “c,” “plátano” o “p,” córtale otra rebanada mientras sonríes y dices, “¡Corta plátano!” con alegría. Si no dice nada cuando haces la pausa, anímala a decir lo que creas que puede decir y luego felicítala como si lo hubiera dicho sin ayuda. Si tu niña no está lista para imitar sonidos o palabras, puedes animarla a señalar el plátano en su lugar.
También puedes enseñar los conceptos de grande y pequeño. Corta las piezas de comida en tamaños diferentes (pero no tan grandes que puedan causar atragantamiento). Sostén dos piezas y di: “¿Pieza grande o pieza pequeña?” Espera para ver si ella señala una de las piezas o dice alguna de las palabras. Si lo hace, dale lo que pidió y di: “¡Oh, quieres la pieza grande, aquí tienes!” o “¡Oh, quieres la pieza pequeña!” Si no señala ninguna, pero alcanza una, suavemente guía su mano para que señale la pieza que eligió. Luego dásela como si ella misma la hubiera señalado. Mientras haces esto, di “grande” o “pequeña” para describir la pieza que está alcanzando.
Si tu niña puede imitar sonidos o palabras, puedes animarla a decir “grande” o “pequeña” según la pieza que alcance o señale. Lo que diga, intenta que diga un poco más, pero no lo hagas cada vez, solo algunas veces. Quieres ayudarla a mejorar su comunicación sin frustrarla. Es muy importante reforzar sus intentos de comunicación de inmediato, sin pedirle más, aunque sepas que puede hacerlo.
8. NÚMEROS Y CONTAR CON LA COMIDA
Ofrece unas pocas piezas de comida y cuéntalas mientras las pones en su plato. Por ejemplo, si le gustan los waffles, corta uno en dos pedacitos. Puedes poner dos pedazos en una mano o en un plato pequeño y mostrárselos. Di “Dos” o “Dos pedazos de waffle” y luego ponlos en su plato uno por uno con la otra mano o con un tenedor, contando mientras lo haces: “Uno, dos.” Tu niña podría familiarizarse con estas palabras numéricas y comenzar a decirlas ella misma. Si puede imitar sonidos o palabras, usa el método CLOZE (dejar espacios para que complete) para que diga el último número. Después de practicar “uno, dos,” puedes cortar tres pedazos y decir “uno, dos, ____.” Espera a que diga “tres” y luego dale los pedazos de waffle.
9. IMITACIÓN VERBAL EN LA COCINA
Si tu niña aún no habla o no imita sonidos y palabras, puedes usar objetos de la cocina para trabajar la imitación. Cuando comience a balbucear, anímala a imitar tus sonidos haciendo el juego con una lata vacía de café, un tubo de toalla de papel o un envase plástico. Usa cualquier cosa que haga un eco divertido.
Si tienes un micrófono de juguete, úsalo. Túrnense para hacer sonidos de balbuceo con lo que tengas. Si le gusta, puede mantenerla entretenida unos minutos mientras pones o limpias la mesa. Cuando estén comiendo juntos, trata de hacer el primer sonido de la comida que tiene. Por ejemplo, si tiene pedacitos de pollo, di “po…” y espera que intente hacer ese sonido. Cuando lo haga, di el nombre completo: “¡Pollo!” enfatizando el primer sonido y luego ofrécele un pedazo como recompensa natural por intentar decirlo.
10. LA RUTINA DEL ARROZ ESCONDIDO PARA TRABAJAR EL CONCEPTO DE PERMANENCIA DEL OBJETO Y LA PALABRA “¿DÓNDE?”
Un bol o caja con arroz crudo es una forma divertida de trabajar lo que llamamos permanencia del objeto. Esto significa entender que si algo desaparece de la vista, sigue existiendo. Al mismo tiempo, puedes trabajar el concepto de “¿Dónde?” escondiendo un objeto o juguete en el arroz y luego preguntando, “¿Dónde se fue?” Cuando tu niña saque el objeto escondido del arroz, celebra con mucho entusiasmo: ““¡YAY! ¡Lo encontraste! Vamos a esconderlo otra vez. ¿Dónde se fue?” Claro que, si tu niña todavía se mete todo a la boca, ten cuidado de que no coma arroz crudo.
11. RUTINAS DE JUEGO SIMBÓLICO EN LA COCINA
Cuando empieces a trabajar el juego simbólico, alimentar a un muñeco o peluche es una excelente idea, porque es algo que a tu niña le será muy familiar. Puedes llevar un muñeco a la mesa cuando tu niña esté terminando de cenar y hacer ruidos de bebé llorando, pretendiendo que el bebé tiene hambre. Luego, usa una cuchara y un plato de juguete o un biberón de juguete y di algo como: “¡Ay no! ¡El bebé tiene hambre! ¡Vamos a darle de comer!” Después, ayuda a tu niña a alimentar al bebé.
Quizás a tu niña le guste también darle de comer a mamá. Puedes inclinarte, abrir la boca y decir: “¿Me das de comer?” Si lo hace, dile: “¡Gracias por compartir! ¡Mamá está muy feliz!” o simplemente “¡Gracias!”
Cuando estés trabajando en la cocina, deja que tu niña juegue cerca de ti con su propia olla y cuchara. Así puede imitar lo que tú haces y entender que el juego simbólico empieza imitando las acciones de los adultos. También puedes trabajar el lenguaje nombrando lo que hace, por ejemplo, “mezcla, mezcla” mientras revuelve su olla, o nombrar y mostrar “rápido” y “lento” mientras mezclan juntos o golpea la cuchara en la olla rápido o despacio. Cada vez que digas ‘rápido’, ‘lento’ o ‘mezcla’ y ella haga lo que dices, anímala y felicítala con una gran sonrisa. Por ejemplo, “¡ESO es rápido, qué buena batería tienes!
Si tu niña puede imitar varias acciones seguidas, prepara algunas ollas y sartenes de juguete en la cocina para que ella pueda “cocinar” mientras mamá cocina. Si no tienes ollas, sartenes o utensilios de juguete, usa una o dos ollas pequeñas y una cuchara de madera. Ayuda a tu niña a revolver la comida imaginaria en su olla mientras tú haces lo mismo en la tuya. Finge probar su deliciosa comida y ofrécele probar la tuya. Pregúntale qué va a agregar después a su olla.
Por ejemplo, si estás haciendo un guiso, que ella finja agregar zanahorias y papas a su olla mientras tú haces lo mismo en la tuya. Si le cuesta imaginar estas acciones, prueba usar comida de juguete o pequeños pedazos de comida real para poner en su olla. Si tienes una cocina de juguete, la cocina real es un buen lugar para guardarla si tienes espacio.
Al principio, puede que necesites darle muchas indicaciones y reforzar mucho su juego de cocina imaginaria. Si finges comer su comida y dices que está deliciosa, eso puede ser el mayor refuerzo de todos. Y si a tu niña le gusta fingir que cocina mientras tú cocinas, su juego la mantendrá ocupada cerca de ti por un rato para que puedas preparar la comida.








