Juegos para la hora de dormir
1. LA RUTINA DEL “ARRIBA” PARA ENSEÑAR LA PALABRA “ARRIBA”
Despertar por la mañana o después de una siesta es un momento excelente para practicar la palabra “arriba”. Cuando entres en la habitación y veas a tu niña de pie en su cuna, sonríele cálidamente para mostrarle lo feliz que estás de verla. Luego extiende los brazos y di: “¿¡Arriba?!” con un tono alegre, como si fuera una pregunta o con entonación ascendente. Si ella no levanta los brazos, puedes usar una indicación física para ayudarla a levantar los brazos en un movimiento que signifique “cárgame” o “quiero subir”. Asegúrate de hacer contacto visual con ella justo antes de sacarla de la cuna. Luego levántala de inmediato y dale un abrazo cálido. Haz esto con frecuencia tanto por la mañana como después de las siestas. Muy pronto, debería empezar a levantar los brazos por sí sola y a mirarte directamente cuando quiera salir de la cuna. Si es capaz de imitar sonidos o palabras, también puedes intentar que diga la palabra “arriba” justo antes de levantarla.
2. RUTINA DE BUENAS NOCHES PARA APRENDER LOS NOMBRES DE SUS JUGUETES Y PERSONAS FAVORITAS

Las rutinas antes de dormir son una buena idea para todos los niños. Tener una rutina nocturna consistente ayuda a que se relajen y hace que la hora de dormir se sienta segura y reconfortante. Aquí tienes algunas ideas para incluir en la rutina de tu niña.
Haz que le dé besos o abrazos de buenas noches a los miembros de la familia antes de irse a dormir. Crea una rutina para decir buenas noches usando el nombre de cada persona dos veces. Por ejemplo: “Beso para el hermano, buenas noches, hermano. Beso para papá, buenas noches, papá”, y así sucesivamente. Cuando lleguen a su cama, continúa la rutina caminando por el cuarto y deteniéndote frente a los animales de peluche o juguetes favoritos para darles besos de buenas noches. Tu niña puede llevarse algunos peluches a la cama. Si hace esto, haz que les dé besos de buenas noches, pero asegúrate de sacarlos de la cuna antes de que se duerma. Los expertos creen que objetos suaves como peluches y cobijas pueden obstruir la respiración del bebé, especialmente antes de que cumpla los dos años.
3. EL JUEGO DEL “ROLLO DE JALEA” PARA TRABAJAR LA INTERACCIÓN SOCIAL
Otra actividad que a muchos niños les encanta es cuando el cuidador los envuelve en una cobija como si fueran un rollo de jalea, ¡y luego finge que se los va a comer! ¡Por supuesto, siempre debes asegurarte de que la cabeza y la cara del niño no queden cubiertas por la cobija, para que pueda respirar sin dificultad!
Otra forma de hacer un juego con la cobija es traerle una cobija a tu hija, hacer que se siente encima de ella en el suelo y arrastrarla suavemente por la habitación mientras va sentada en la cobija. Puedes hacer pausas y provocar que diga “vamos” o haga una seña que signifique “vamos” antes de jalarla de nuevo.
Luego, al llegar a la cama, dile que vas a hacer un dulce rollito con su nombre en lugar de “jaléa”. Por ejemplo, puedes decir: “¡Voy a hacer un dulce, dulce rollito de Sofía y me lo voy a comer tooodo!” Mientras lo dices, envuélvela en la cobija y luego finge que te la vas a comer, haciendo ruidos graciosos como si masticaras y diciendo “¡Mmmm! ¡Delicioso!” ¡A ella le encantará!
Al final del juego del rollo de jalea, puedes levantar a tu niña envuelta en la cobija y llevarla a su dormitorio, donde tú y ella pueden continuar con la rutina de la hora de dormir, por ejemplo, con un cuento para antes de dormir. Al reservar este jueguito sólo para la siesta y la hora de dormir, la niña empezará a esperar con ganas la rutina, en lugar de tratar de evitar ir a dormir, como suele pasar con muchos niños.
4. CUENTOS PARA LA HORA DE DORMIR Y LA SIESTA PARA TRABAJAR EL LENGUAJE
Cuando leas o mires libros con tu niña, recuerda sentarte de manera que puedas hacer contacto visual con ella antes de pasar cada página. De hecho, cuando termines de leer una página o señalar alguna imagen, haz una pausa y espera el contacto visual antes de pasar a la siguiente página. De esta forma, ver la imagen siguiente se convierte en un reforzador para el contacto visual.
También es buena idea pausar unos segundos y esperar contacto visual antes de comentar las imágenes que tu niña señala o mira con interés. Así ayudas a que practique cambiar la mirada entre tú y algo que le llama la atención.
Cuando dos personas comparten una experiencia así, se llama a veces atención conjunta. A tu niña también le puede gustar la tarea de pasar las páginas, lo que la mantiene activa y participativa. ¡Solo recuerda apoyar la mano ligeramente sobre la página y soltarla solo después de que ella te mire!
Leer cuentos cada noche es una rutina maravillosa para cualquier niño. La mayoría de los libros también funcionan bien para la siesta. Esta rutina tiene muchos beneficios: si tu niña disfruta este tiempo contigo, acurrucados y leyendo sus historias favoritas, le ayudará a gustarle la hora de dormir o la siesta. Así evitará tratar de escapar de dormir y podrá quedarse dormida sintiéndose tranquila y segura.
Para niños que tienen dificultades para aprender el lenguaje, es buena idea elegir solo unos pocos libros a la vez. Puedes preferir libros que usan un lenguaje repetitivo para enseñar nuevas palabras, donde se repiten las mismas palabras o frases muchas veces. En la sección de recursos de este programa encontrarás ideas para estos libros, por ejemplo, Brown Bear, Brown Bear, What do you see? (Oso pardo, oso pardo, ¿qué ves ahí?). Si lees los mismos tres o cuatro libros varias veces y a tu niña le gustan, puedes intentar señalar una imagen y pausar antes de decir la palabra para ver si ella la dice. Si lo hace, asegúrate de darle elogios y muchos abrazos y besos. Si no, simplemente dilo tú y continúa con la historia.
La hora del cuento también puede ser buena para ver libros sobre emociones. Para niños muy pequeños con TEA (Trastorno del Espectro Autista) o con retraso en el lenguaje, es mejor elegir libros muy simples que hablen de emociones básicas. Por ejemplo, libros con imágenes de niños mostrando felicidad, tristeza, enojo, emoción o miedo. Otros estados emocionales simples como cansancio, calor o frío también son buenas palabras para aprender. Hay muchos libros con fotos de niños expresando estas emociones y estados, como I Calm Down (Yo me calmo) en español, o Calm-Down Time (Momento para calmarse) en edición bilingüe español-inglés.
Para niños más grandes o con mayor nivel de lenguaje, existen libros que hablan sobre cómo manejar las emociones y ofrecen estrategias para aprender a ser flexibles cuando las cosas no salen como queremos.
Si tu niña tiene mucha dificultad para calmarse cuando está alterada, y entiende algunas estrategias sencillas para tranquilizarse, podrías enseñarle algunas (practicar respiración calmada como si soplara velitas, apretar un peluche favorito, recibir un abrazo mientras se validan sus sentimientos: “Sé que estás molesta, pero luego tendremos galletas en la merienda”, mirar un libro favorito) manteniéndote tú muy calmada y hablando suavemente. Para que funcionen, debes hacer estas cosas cuando ella empieza a alterarse, no cuando ya está muy molesta. Y funcionarán mejor si las practican como juego cuando ella está tranquila, no alterada.
Si tu niña entiende este nivel de lenguaje, puedes preguntarle “¿Qué hicimos hoy?”, especialmente si hicieron algo especial. No esperes que los niños muy pequeños recuerden todos los eventos, pero puedes contar con palabras muy simples algo fuera de lo común: “¡Fuimos al zoológico! ¡Vimos elefantes! ¡Fue muy divertido!”. Esto puede ayudarle a pensar en lo que pasó en el día y cómo se sintió.
5. LIBROS CASEROS PARA APRENDER LENGUAJE
Si a tu niña le gustan los libros, intenta hacer libros caseros especialmente para ella. Puedes crear libros para ayudarle a aprender sobre ella misma y su mundo. Aquí tienes algunos ejemplos usando el método de lenguaje repetitivo.
Si quieres enseñarle los nombres de sus comidas favoritas, puedes tomar fotos de esas comidas y hacer un libro llamado, por ejemplo, “¿Qué come [nombre de la niña]?”. Para que sea fácil de seguir, es mejor empezar con solo una foto por página.
Por ejemplo, supongamos que quieres enseñarle los nombres de las comidas que más le gustan. Podrías hacer un libro así: en una página pondrías una foto de la niña con las palabras, “¿Qué come [nombre]?” y en la página siguiente, la foto de una de sus comidas favoritas, con las palabras “[Nombre] come” y el nombre de la comida. Puedes tomar las fotos tú misma, algunas pueden mostrar a tu niña comiendo esas comidas. También puedes buscar fotos de comidas en internet.Por ejemplo, si tu niña se llama Daniela, el libro podría decir:“¿Qué come Daniela?” “Daniela come plátanos.”“¿Qué come Daniela?” “Daniela come yogurt.”“¿Qué come Daniela?”“Daniela come cereal.” “¿Qué come Daniela?” “Daniela come helado.” “¡Yum!”
Este libro casero te dará una gran oportunidad para trabajar los nombres de las comidas, la palabra “come” y el nombre de tu niña. Cuando ella ya conozca bien el libro, puedes intentar hacer pausas para ver si dice algunas de estas palabras.
También podrías hacer un libro llamado “¿Qué se pone [nombre]?” para enseñarle las palabras de ropa. En ese libro puedes poner fotos de ella con su pijama, su traje de baño, su abrigo, etc. Otro libro podría ser “¿Quién quiere a [nombre]?” para ayudarle a aprender los nombres de los miembros de su familia.
Si quieres enseñarle palabras de acciones, podrías hacer un libro llamado “¿Qué hace [nombre]?” con fotos de ella comiendo, bebiendo, deslizándose, columpiándose, durmiendo, bañándose, leyendo, etc. También podrías hacer un libro llamado “Todo sobre [nombre]” que tenga información básica como su nombre, edad, las personas de su familia y las cosas que le gustan. ¡Hay muchísimos libros que puedes hacer! Si a tu niña no le gustan los libros, primero prueba con libros interactivos que tienen solapas, pop-ups o botones con sonidos. Si le gustan ciertos personajes o cosas, como peces o trenes, prueba libros sobre esos temas.
En cualquier caso, mantén los libros para la hora de dormir alegres y livianos. Siempre quieres que tu niña se vaya a dormir pensando en cosas felices.
6. NANAS Y “BUENAS NOCHES” PARA DAR CONSUELO Y PRACTICAR ELEGIR
Justo antes de que sea hora de dormir, cántale una canción de cuna. La música es muy relajante para la hora de dormir, especialmente si cantas las mismas canciones cada noche. Puedes hacer tres dibujos para tres canciones diferentes, por ejemplo:
Una estrella para Estrellita dónde estás (Twinkle Twinkle Little Star)
Una cuna con bebé para Duérmete niño (Rock-a-Bye Baby)
Un sol para Eres mi sol (You Are My Sunshine)
Por ejemplo, aquí tienes tres imágenes para esas canciones. Señala la imagen de la canción que vas a cantar. Cuando tu niña conozca bien las canciones, puedes usar el método CLOZE (llenar espacios) para ver si ella completa algunas palabras. Empieza a cantar la canción y canta unas líneas, luego detente justo antes de una palabra clave. Por ejemplo, podrías cantar La araña pequeña (o cualquier canción que conozcas con movimientos de manos) y detenerte justo antes de la palabra “sol”:
La araña pequeña subió por la canaleta.
Salió la lluvia y la arrastró afuera.
Salió el (PAUSA)_
Mientras cantas la línea del sol, levanta los brazos sobre la cabeza con el movimiento que va con esa línea. Mira a tu niña con expresión expectante y espera unos segundos para que diga o cante la palabra “sol”. Si lo hace, sonríe MUCHO y continúa cantando. Muéstrale lo feliz que estás porque completó la palabra. Si no dice la palabra, no te preocupes. Sigue cantando y prueba otra vez con otra palabra clave.
Después de un rato, puedes preguntarle cuál canción quiere. Ella puede responder señalando la imagen de la canción que quiere. Si no señala en unos 5 segundos o no presta atención, ayúdala a señalar una. Quizás intuyas cuál le gusta más, pero si crees que le gustan todas igual, elige una y ayúdala a señalarla. Luego canta la canción que pidió. Cantar esa canción será un reforzador natural para que haya pedido la canción señalando.
7. INVOLUCRE A SU HIJO EN LA PREPARACION PARA CEPILLARSE LOS DIENTES PARA ENSEÑARLE LA PALABRA “APRETAR” Y LAS FRASES “PRENDER” Y “APAGAR’
Involucra a su niña diciendo “aprieta” o “aprieta la pasta de dientes” debes de prepararle todo a ella para lavarse los dientes. Después, utiliza una indicación física para ayudarla apretar un poco de pasta de dientes en su cepillo de dientes suavemente. Viendo como la pasta de dientes sale del tubo puede ser lo suficiente gratificante para su niña. Pero un pequeño elogio extra, como “¡Guau! ¡Qué bien apretaste!”, también podría ser útil.
También puedes trabajar en frases como “prender” y “apagar”. Haz que tu niña se pare en un banco. Indíquele que prenda la agua fría suavemente cuando digas “préndalo”. Asegúrese de estresar la palabra “préndalo.” (¡Tenga cuenta de que no prenda la agua caliente!) La agua usualmente es una recompensa grande en sí mismo. Elógiala por hacer lo que tú le pediste, incluso si tuviste que ayudarla. Cuando ya el cepillo de dientes este mojado, dígale “Apáguelo” y estresa la palabra “apáguelo”. Indícale a su niña que apague la agua, y después elógiala otra vez. Puedes hacer esto en el lavamanos de la cocina también cuando estes llenando una olla grande para cocinar.
Los peluches y las muñecas sirven bien para aprenderse a lavar los dientes. Lleva una muñeca al baño. Después de cepillar los dientes de tu niña, toma un cepillo de dientes viejo y di: “Vamos a cepillar los dientes de la muñeca.” Luego ayúdala a sostener el cepillo y a cepillarle los dientes a la muñeca. Si cepillas los dientes de tu niña dos veces al día, esta será otra rutina simple y agradable que ella conocerá muy bien. Además, esto le ayudará a establecer buenos hábitos de higiene oral. Y si juegan a hacer esto con la muñeca al menos una vez al día, también le ayudará a entender el juego de simulación o “juego de hacer como que.”
¿Qué pasa si a tu niña no le gusta que le cepillen los dientes? Puede ayudar contar el mismo número de movimientos con el cepillo cada vez, así ella sabrá qué esperar. También puedes cantarle una canción corta para cepillarse los dientes mientras le cepillas. Intenta terminar de cepillar justo cuando la canción termine. (Puedes buscar en internet “canciones para cepillarse los dientes”; ¡hay muchas!)
Unos comentarios sobre las cobijas con peso: Los padres de niños con TEA (Trastorno del Espectro Autista) a menudo preguntan si las cobijas con peso ayudan a calmar a los niños, especialmente a la hora de dormir. La evidencia científica sobre esto no es clara ni consistente. Más importante aún, la Academia Americana de Pediatría advierte que las cobijas con peso pueden dificultar la respiración de los bebés, bajar sus niveles de oxígeno e incluso dañar el crecimiento de su cerebro. Por eso, recomienda no usarlas.
Si quieres más información sobre cobijas con peso para bebés o niños pequeños, te sugerimos que hables con tu pediatra o busques en internet las “recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría sobre cobijas con peso.”








